Quiebre (Breakdown)

Hasta ese momento parecía tan fuerte, seguro, decidido, convincente e infalible que era casi prepotente. No había obstáculos ni puntos débiles, nada que agradecer ni nada que pedir. El mundo estaba ahí para disfrutar de su presencia, lejana y admirable, todo un referente de autoexigencia y frialdad.

De repente todo cambió, las barreras crecieron, la confusión apareció, la desorientación emergió. Cada paso era un muro infranqueable, cada decisión un mar de alternativas imposibles, cada calle un universo de amenazas, cada día una eternidad por solventar.

Fue una época larga, dura, costosa, con desesperación, dolor, inseguridad, incertidumbre, duda y frustración. Solo la ayuda de los demás, el reconocimiento de la propia vulnerabilidad, el esfuerzo, el optimismo, el vivir jugando, la superación y la autenticidad hicieron que apareciera la luz.

Solo aprendemos cuando reconocemos lo que nos falta, cuando reconocemos en los demás la posibilidad que son, cuando nos observamos con suficiente liviandad.